Preguntas frecuentes

¿Quién y qué es un cliente para el consultorio Jurídico-Canónico?
Un cliente para el Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho Canónico es un fiel cristiano, el más importante, en razón de su dignidad que arranca del bautismo, y de su igualdad constitucional ante la iglesia, que ingrese a este Consultorio, en persona. Por consiguiente, El no podrá depender de nosotros, sino que nosotros tenemos que depender de él, porque además, el cliente en cuanto cliente, siempre tiene la razón.

Nuestro gran compromiso y responsabilidad es saber escuchar. El cliente ha llegado a nuestro Consultorio, porque quiere y desea ardientemente salir mejor a como ingresó, mirando la vida con sentido optimista y positivo, porque ha encontrado en la consulta un rayo de luz que le despeja el horizonte; porque ha escuchado palabras de aliento que le inyectan ánimos para seguir luchando; porque se le prestó atención y se le dio el tiempo necesario; porque se le dio la importancia que merece haciéndole sentir de verdad persona; recuerden que la etimología primigenia de persona, viene de: "Per y sonare", -sonar con intensidad-, y en verdad que uno es persona, cuando los otros dan la posibilidad de que uno sea escuchado.

El cliente satisfecho sale agradecido por haber encontrado a alguien; porque encontró una mano generosa que le ayudó a desenredar la gran maraña y la confusa y complicada madeja de su vida.


¿Por qué algunos famosos, de dudosa moralidad, han conseguido la nulidad?
Hay que reconocer que, en ocasiones, algunos procesos de nulidad se han hecho polémicos por tener como protagonistas a personajes famosos. Personas que viven con sus parejas sin estar casadas, que tienen varias experiencias matrimoniales a sus espaldas... A la gente de a pie le extraña que la Iglesia no tenga en cuenta este estilo de vida. Frente a ello, don Isidro Arnáiz, Presidente del Tribunal Eclesiástico de Madrid, recuerda que, «en una declaración de nulidad del matrimonio, la Iglesia, en lo que tiene que fijarse, es en las circunstancias que concurrieron en el momento de la celebración del matrimonio. Las circunstancias posteriores a la celebración de ese matrimonio pueden servir de indicio respecto a lo que sucedió en el momento de la celebración, o no. La vida posterior de las personas tiene que ver con la moral cristiana, y tendrán que pedir perdón por sus conductas contrarias a la doctrina y la moral de la Iglesia, pero, para un Tribunal, lo que cuenta es lo que sucedió, y las circunstancias que concurrieron durante la celebración del matrimonio».


¿Por qué hay matrimonios, con siete hijos, casados durante toda una vida, que terminan consiguiendo la declaración de nulidad?
El hecho de que un matrimonio haya convivido durante muchos años, e incluso que hayan tenido muchos hijos, no significa que sea válido. En el momento del consentimiento, muchos años atrás, podían estar sucediendo cosas que anularan este matrimonio, de forma que nunca hubiera tenido lugar, como la falta de libertad, la incapacidad de muchos tipos, etc. Si esto se demuestra, el matrimonio es nulo, y nunca existió.

¿Qué es la famosa inmadurez afectiva, y cómo se puede demostrar?
La abogada matrimonialista doña Rosa Corazón afirma que la inmadurez afectiva es la «incapacidad para entregarse, lo cual es algo bastante genérico en el sustrato de muchos trastornos de personalidad, una incapacidad para aceptar a la otra persona como lo que es, para compartir la vida, para enriquecerse mutuamente a través del matrimonio, para la donación».

Si todos tenemos cierta inmadurez, ¿no deberían ser todos los matrimonios nulos?
En primer lugar, hay que dejar muy claro que sólo los trastornos psíquicos serios son los que invalidan el consentimiento matrimonial. Una inmadurez leve podría reducir la libertad de una persona, pero desde luego no anula su voluntad y su capacidad para entender. Hay que distinguir, por tanto, la enorme diferencia que hay entre la incapacidad, y la mera dificultad. La primera, anula; la segunda, es una responsabilidad común a todos, al tomar una decisión tan importante como la del matrimonio. Casi todo el mundo, al casarse, cuenta con algunos puntos de su personalidad en los que aún tiene que madurar. En ese sentido, juega un papel muy importante la formación durante el noviazgo.

¿Qué diferencias hay entre separación, divorcio y nulidad?
Cuando dos personas casadas ven que su convivencia matrimonial es imposible, tanto la ley civil como la canónica autorizan su separación. En cuanto al divorcio, al llevarse a cabo, deja de haber matrimonio para el Estado, aunque sí se reconoce que hubo un matrimonio. No así para la Iglesia, pues el matrimonio es indisoluble. Donde sí se produce congruencia entre Iglesia y Estado es en los casos de nulidad. De la misma manera que cuando una pareja se casa por la Iglesia, este matrimonio es válido también a efectos civiles, la nulidad reconoce que no hubo matrimonio en ningún momento, ni para la Iglesia, ni para el Estado. 

 

 

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